..........................................................................................Fredrich Nietzsche

a realidad es que aquí la más consciente presunción de elegidos
desempeña el papel de modestia; desde entonces se han formado dos partidos: el partido de la verdad, o sea ellos mismos, la comunidad, los buenos y los justos, y, de otra parte, el resto del mundo... Éste fue el más funesto delirio de grandezas que hasta ahora existió en la tierra: pequeños abortos de hipócritas y mentirosos comenzaron a reivindicar para sí los conceptos de Dios, verdad, luz, espíritu, amor, sabiduría, vida, casi como sinónimos de ellos mismos, para establecer así un límite entre ellos y el mundo; pequeños superlativos de hebreos, maduros para toda clase de manicomio, hicieron girar en torno a ellos mismos todo valor, como si precisamente el cristiano fuese el sentido, la sal, la medida y también el último tribunal de todo lo demás... Este funesto acontecimiento sólo se hizo posible por el hecho de que ya había en el mundo un género afín de delirio de grandeza, afín por raza: el judaico; apenas se abre el abismo entre hebreos y hebreocristianos, a estos últimos no les quedó otra elección que emplear contra ellos mismos, contra los hebreos, los mismos procedimientos de conservación que el instinto judaico aconsejaba, mientras que hasta entonces los hebreos lo habían empleado contra todo lo que no era hebreo. El cristiano, es sólo un hebreo de confesión más libre. Doy un cierto número de pruebas de aquello que se le metió en lacabeza a esa gentecilla, de lo que puso en labios de su maestro: simples profesiones de fe de bellas almas...

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