.....................................................................................Austin Osman Spare

ué hay para creer, sino en Yo? Y Yo es la negación de la completitud como realidad. Ningún hombre ha visto nunca al yo. Somos aquello que creemos y lo que ello implica, a través de un proceso de tiempo en la concepción; la creación tiene su causa en esta esclavitud a la fórmula.
Las acciones son las expresiones de ideas vinculadas a las creencias; siendo inherentes son oscuras, su forma de operar es indirecta, y engañan facilmente a la introspección. Los frutos de la acción tienen dos rostros, Cielo e Infierno, su Unidad o Nada (Purgatorio o Indiferencia). En el Cielo hay deseo por la Mujer. Infierno el deseo intenso. Purgatorio es expectativas retrasadas. Indiferencia no más que desilusión hasta la recuperación. Así ciertamente son todos lo mismo. El sabio buscador del placer, habiendose dado cuenta de
que son "distintos grados de deseo" y nunca deseables, rinde ambas Virtud y Vicio y se convierte en Kiaista. Cabalgando el Tiburón de su deseo cruza el océano del principio dual y se ocupa del auto-amor.
Las religiones son la proyección de la incapacidad, las imaginaciones del miedo, el barniz de la superstición, que la paradoja es verdad, mientras que a menudo es la ornamentación de la imbecilidad. Como virtud en la Idea de maximizar el placer de forma barata, perdona tus pecados y excúsalos; no es sino la expresión ceremonial del manejo de las marionetas al miedo gobernante ¡Sí! ¡Lo que has y te ha sido dispuesto en tu religiosidad, es tu propio potro de tortura, por imaginario que sea! ¡Las perspectivas no son agradables, te has enseñado a tí mismo! Se ha convertido en innato, y tu cuerpo es sensible.

-Que Dios siempre está en el Cielo o que el Altísimo inconcebible emana su concepción o
negación-comete suicidio, etcétera.

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